La química de la felicidad, esa gran desconocida.

Hemos heredado un cerebro centrado en la supervivencia y en aquello que le ayudaba a sobrevivir, para librarse del hambre, el frío o los depredadores, entre otras cosas. Cuando encontraban alimentos, seguridad o el apoyo social del grupo, su cerebro liberaba sustancias de la química de la felicidad que producen alegría y felicidad como recompensa.

Estas respuestas están enraizadas en el cerebro con el propósito de sobrevivir, pero no están configuradas. No hemos nacido con un cerebro configurado para buscar alimentos específicos o para evitar enfrentamientos con depredadores, por ejemplo.


quimica de la felicidad

Hemos nacido para conectar con nosotros mismos a partir de nuestras experiencias vividas. El cerebro tiene ciertas cualidades:

Cuida y protege la supervivencia de nuestros genes y nuestro cuerpo.

Se conecta consigo mismo a partir de experiencias vividas, sin embargo, es una guía que no tiene todas las cualidades necesarias para la supervivencia en la edad adulta. Por ello, nos es tan difícil comprender nuestros altibajos neuroquímicos.

La Neuropsicóloga Loretta Graziano B, profesora emérita de la Uiversidad de California y autora del libro Los hábitos de un cerebro feliz en el que nos explica las sustancias químicas de la felicidad y muestra cómo actualizar el cerebro para activar las sustancias químicas que producen felicidad.


Qué es la química de la felicidad

La <<felicidad>> este sentimiento se origina a través de cuatro sustancias químicas, hormonas que libera el cerebro límbico: como recompensa, aviso de peligro para nosotros o positivo al reconocer una cosa o lugar: serotonina, dopamina, endorfinas y oxitocina.

Dopamina: produce el sentimiento de alegría al encontrar cosas que encajan con nuestras necesidades.

Serotonina: crea el sentimiento de orgullo, al sentirse respetado por los demás.

Endorfinas: producen el olvido que enmascara el dolor: en ocasiones se llama euforia.

Oxitocina: crea la sensación de sentirse seguro.

Cómo funciona la química de la felicidad

La química de la felicidad.

Las sustancias químicas de la felicidad las controlan unas diminutas estructuras cerebrales que todos los mamíferos tenemos en común: el hipocampo, la amígdala, la pituitaria, el hipotálamo y otras más que en conjunto forman el sistema límbico y este está protegido por el cortex; la corteza craneal del cerebro, y, también trabajan en conjunto, para mantenernos vivos y proteger nuestro ADN.

dopamina serotonina

El sistema límbico del ser humano libera las sustancias neuroquímicas que le dicen a nuestro organismo << Adelante, esto es bueno para ti o lo contrario>> << Evita esto, que a ti te perjudica>>. Nuestro cerebro y ADN son la clave de quién somos.

Estas sustancias de la química de la felicidad, se activan cuando nuestro cerebro percibe algo positivo para nuestra supervivencia, luego se desactivan, de esta forma está preparada para volver a reactivarse cuando volvamos a encontrarnos algo positivo. Nuestro cerebro hace que nos dirijamos a cosas, lugares o personas positivas que liberen sustancias químicas que nos producen felicidad, y, a la vez evita que nos dirijamos a otras cosas, lugares o personas que desencadenan insatisfacción o peligro.

Cómo creamos las sendas neurales

La química de la felicidad. Los sentimientos de cada persona son únicos, con nuestras experiencias personales, creamos las sendas o caminos neuronales que despiertan las sustancias químicas de nuestra felicidad.

Cada momento feliz que hemos vivido por motivos diferentes, han ido creando unas conexiones que se mantienen ahí, listas para volver a desencadenar más química de la felicidad cada vez que nos encontremos en una situación parecida.Las situaciones conflictivas, de peligro o de desgracias pasadas conectan con neuronas que nos dicen lo que debemos evitar.

que es la quimica de la felicidad

Con cada experiencia que vivimos nuestros sentidos captan el entorno donde nos encontramos en ese momento, desencadenando electricidad en nuestro cerebro, que fluye en el como el agua de un manantial que busca y encuentra la senda que ofrezca menos resistencia.

Las sendas que ya habíamos creado, aportan a esa electricidad el lugar por el que fluir. Todas las sendas que vamos creando en nuestra vida se combinan entre sí y forman nuestro sistema de guía neuronal. Nuestra guía neuronal nos orienta nuestras reacciones frente a nuestras situaciones en la vida diaria. No percibimos esa guía neuronal de orientación al haberlo construido de forma inconsciente.

la quimica de la felicidad

Para obtener más recompensas y liberar más sustancias de felicidad, hay que crear nuevos caminos, alimentando a nuestro cerebro con nuevos hábitos repetitivos de nuevas experiencias, de esta forma crearemos los circuitos que deseemos y que activarán las hormonas que liberan la química de la felicidad.

Seguramente que todos en alguna ocasión hemos oído decir que el amor es la clave de la felicidad, por lo que, nos será de utilidad descubrir como la química de la felicidad nos crea esa sensación.

El amor es una fuente rica de sustancias del bienestar y fundamental para nuestra supervivencia.

Cada una de ellas desencadena una acción, un comportamiento de supervivencia, una recompensa, emoción y sensación diferente:

Dopamina: se estimula con la acción del deseo de buscar y encontrar el amor, familiar, de amistad o al oír los pasos o la voz de alguien querido por nosotros. Cuando las personas, buscamos y encontramos la pareja que encaja con nosotros la dopamina se dispara. Por lo que, primero tenemos que tomar una decisión sobre lo que queremos o necesitamos y actuamos para conseguirlo, al acercarnos a ello la dopamina comienza a activarse y cuando lo conseguimos se dispara recompensandonos con una explosión de alegría y felicidad.

Oxitocina: se estimula con el contacto y la confianza; agarrarse de las manos o abrazarse, el sexo es el contacto más profundo y el que desencadena gran cantidad de oxitocina.

serotonina, dopamina, endorfinas y oxitocina

Serotonina: se estimula con el buen amor y el orgullo, recibir el afecto de una persona con cierta importancia aumenta el nivel de serotonina y nos produce bienestar y felicidad.

Endorfina: se estimula con el dolor físico, con el llanto y con la risa, las personas que se aman sufren, ríen y lloran juntos en ocasiones por diferentes motivos.

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