Como gestionar la ira

Gestionar la ira que ocultamos, suele surgir por las decepciones vividas, por traumas o heridas emocionales no procesados ni gestionados y por los revés del destino y la vida. Todo esto si no sabemos procesarlo o gestionarlo, dejará en nosotros huella, provocando un estado de mal humor y un desánimo constante.

gestionar la ira

La ira que ocultamos, silenciada y engullida durante largo tiempo, puede ir cambiando nuestra personalidad, poco a poco sin que nos demos cuenta. Las decepciones, los objetivos fracasados, el daño y heridas sufridas, las ilusiones que perdimos y los obstáculos que han surgido en nuestro camino a lo largo de nuestra vida y no hemos gestionado dejan huella y cicatrices en nosotros, que en ocasiones, se transforma en ira.

Si no manejamos nuestra ralidad interna, manejarán nuestra vida, haciéndonos cargar con un continuo malestar con nosotros mismos, con los demás y con la vida.

La ira, una emoción poco conocida por una gran parte de las personas. En ocasiones, la asociamos con estallidos que hacen emerger nuestro lado más oscuro y que nos hace decir o hacer cosas sin pensar las consecuencias y de las que después nos arrepentimos.

Hay que destacar que en una gran parte de los casos la ira no la manifestamos, impedimos que emerja ocultándola de forma subyacente.

Esta emoción cuanta más acumulamos, produce más malestar psicológico. El exceso de esta emoción no siempre se transmite con un rostro siempre enfadado, que va por la vida empujando, gritando con malas formas o respondiendo de mala manera o inadecuada. 

La ira es una emoción que nos genera angustia, ansiedad, cansancio, mal carácter y en una mayoría de casos, se puede producir un trastorno depresivo.

Acontinuación veremos más datos.

Gestionar la ira, para que no nos descontrole

El ser humano es capaz de vivir ocultando su ira a lo largo de casi toda su vida. En  muchos casos la raíz y causa de padecer ira puede ser por el abandono de uno de los padres o por haber sido maltratado físicamente y psicológicamente, con conductas intencionadas que producen sufrimiento, desvalorización y baja autoestima recibidos en la infancia o adolescencia y que van formando nuestra personalidad.

La ira, es la acumulación de varias emociones que se graban en nuestra mente, una pesada carga emocional que uno puede elegir arrastrar durante mucho tiempo. En ella se están la tristeza, el enfado por las injusticias recibidas, la angustia y también el miedo en algunos casos. Miedo a que situaciones dolorosas o humillantes vuelvan a ocurrir y nos hagan sentir de nuevo vulnerables.

Todo ello provoca que la rabia vaya creciendo en nuestro interior, creando un malestar emocional perdurable de enojo,furia, tensión o agresividad, llegando incluso a perder el control en algunas ocasiones, la rabia distorsiona la realidad ocupandolo todo y nos lleva a expresar la ira con irritabilidad y resentimiento.

Según los psicólogos especializados en el manejo de la ira, Charles Spielberger, de la Universidad del Sur de Florida, y Jerry Deffenbacher, de la Universidad de Colorado, que pertenecen ambos a la Asociación Americana de Psicología. 

Defienden el enfado como una emoción humana normal y saludable. El problema del enfado o la ira surge cuando se pierde el control sobre ellos, cuya intensidad es variable desde un leve enfado hasta una intensa ira que puede llegar a convertirse en una verdadera furia.

La ira en todos los casos va acompañada de una serie de cambios biológicos y psicológicos que se producen en el organismo humano.

No todas las personas que sienten ira reaccionan de la misma forma.

Según la Psicología, la ira la sentimos y expresamos de diferentes formas.

Los que la expresan y quienes la silencian ocultándola. Los que ocultan la ira la van alimentando a través del pensamiento rumiante, que acaba dañando y deteriorando su comportamiento y personalidad a la vez que disminuye su autoestima.

Características de la ira oculta

Haber sufrido diferentes fracasos afectivos como que un familiar cercano y querido nos abandonara o alguien en quien confiábamos nos traicionara. No haber conseguido objetivos importantes para nosotros, sufrido malos tratos físicos y psicológicos. Todo ello crea;

  • Desconfianza hacia quienes le rodean.
  • Actitudes y reacciones sarcásticas, cínicas y frívolas.
  • Humor inestable.
  • Dificultad para comprometerse y cumplir en sus obligaciones.
  • Carácter irritable.
  • Dificultad para conciliar el sueño con despertares continuos y pesadillas.
  • Agotamiento físico, mental.
  • Problemas fisiológicos.
como gestionar la ira en el trabajo

Como controlar la ira

Para controlar esta emoción no es suficiente con practicar ejercicios de relajación o con una técnica que ayuda pero que no soluciona el origen del problema. Lo más importante es centrarnos teniendo en cuenta lo siguiente.

La vulnerabilidad

En ocasiones para controlar la ira oculta necesitamos buscar el origen del problema que en una mayoría de casos se encuentra el sentimiento de vulnerabilidad. Cuando sentimos que nos devaluan, decepcionan, traicionan, presenciamos injusticias, cuando algo alguien o algo fustra nuestros objetivos la ira surge de forma incontrolada. Por eso es tan importante aclarar su origen.

Autoestima.

Lo más importante que tenemos que trabajar es nuestra autoestima y autoevaluación. En ocasiones no siempre será posible solucionar el problema que originó la ira oculta. Por lo que es necesario trabajar en nosotros mismos, para reparar la dignidad, nuestra valía, nuestro potencial humano, el amor, respeto y apreciación por uno mismo.

Diálogo interno útil

La ira oculta tiene un gran poder rumiante. Si nuestra mente está continuamente reviviendo hechos del pasado una traición, una decepción o las humillaciones sufridas en el pasado. Estos pensamientos nublan nuestro juicio y afectan nuestras áreas vitales creando una inmensa fatiga emocional y serios problemas psicológicos y fisiológicos.

Es importante y necesario trabajar un cuidadoso, útil y saludable diálogo interno con nosotros mismos.

El lenguaje que utilizamos en nuestros pensamientos y lo que nos decimos, es más importante de lo que creemos. Nuestro diálogo interno es un reflejo de nuestro estado emocional en ese momento, de nuestras actitudes, creencias, sentimientos, decepciones, etc.

No alimentes tu ira oculta, mejor sanala

La ira la alimentamos cada día con nuestro pensamiento. La intensificamos al no hacer nada por dejar de arrastrar los hechos ocurridos en el pasado y vamos postergando nuestras responsabilidades.

Para reparar y curar la ira oculta, primero tenemos que reparar y curar las heridas de la ira oculta, y soltar el lastre del pasado y sanar nuestros daños, para avanzar en nuestra vida y en nuestro crecimiento personal.

Esto podemos lograrlo con nuevos hábitos positivos, para favorecer nuevos objetivos. Visualizar situaciones donde nos sentimos valorados, competentes, conectando con nuevas relaciones que nos aportan positívidad. En ocasiones necesitamos reiniciarnos en todos los sentidos.

Te dejamos un video con técnicas para controlar la ira :

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